Incidentes Asociados
De 2022 a 2024, el Departamento de Policía de Nueva Orleans (NOPD) operó discretamente un sistema de vigilancia de reconocimiento facial en vivo a través de más de 200 cámaras, eludiendo restricciones legales y evitando la divulgación pública, según un nuevo informe del Washington Post. El programa permitió la monitorización en tiempo real y los arrestos inmediatos mediante la coincidencia facial automatizada, a pesar de una ordenanza municipal que prohíbe explícitamente la vigilancia continua de este tipo.
La operación se llevó a cabo en colaboración con Project NOLA, una organización sin ánimo de lucro afiliada a la Universidad de Nueva Orleans que gestiona la red privada de cámaras de vigilancia criminal más grande de Estados Unidos. El sistema utilizó software de reconocimiento facial para escanear las transmisiones de vídeo en vivo y alertar a los agentes a través de una aplicación móvil cuando se detectaba una coincidencia con una persona buscada. Las alertas incluían el nombre del sospechoso y su ubicación actual, lo que permitía una acción policial casi instantánea en espacios públicos.
Vigilancia Desafió las Normas de Transparencia
Nueva Orleans levantó la prohibición del uso policial del reconocimiento facial en 2022, pero solo bajo estrictas condiciones. El ayuntamiento autorizó su uso exclusivamente para investigaciones específicas de delitos violentos, requiriendo documentación formal e informes a las autoridades municipales para cada caso. La ley prohibía específicamente la vigilancia continua en vivo y exigía transparencia.
El programa del Departamento de Policía de Nueva Orleans (NOPD) violó estas condiciones. Los agentes no registraron el uso del reconocimiento facial en los informes de arresto ni presentaron la información requerida al ayuntamiento. La existencia del sistema permaneció oculta hasta que los periodistas la descubrieron. Tras las consultas del Washington Post, el departamento suspendió el programa el mes pasado.
"Esta es la pesadilla de la tecnología de reconocimiento facial que nos ha preocupado", declaró Nathan Freed Wessler, subdirector de la ACLU. "El gobierno se está dando el poder de rastrear a cualquiera, y de hecho, a todos, mientras vivimos en público".
La magnitud y el secretismo de las iniciativas de vigilancia han suscitado fuertes críticas por parte de organizaciones defensoras de las libertades civiles. A diferencia de los sistemas convencionales de reconocimiento facial, que suelen implicar el análisis de imágenes fijas tras un delito, el sistema del NOPD fue diseñado para el escaneo continuo y la interdicción en tiempo real. Organizaciones de defensa advierten que esta tecnología representa una amenaza fundamental para la privacidad y los derechos civiles.
Este parece ser el primer caso documentado de una importante ciudad estadounidense que utiliza reconocimiento facial basado en IA para la vigilancia urbana en tiempo real y la realización de arrestos inmediatos. El caso ha renovado los llamamientos a una aplicación más rigurosa de las leyes vigentes y una mayor rendición de cuentas de las fuerzas del orden que implementan tecnología de vigilancia fuera de la vista del público.