En Luisiana, el Departamento de Policía de Nueva Orleans ha suspendido el uso generalizado de la tecnología de reconocimiento facial en tiempo real, tras la masiva reacción negativa generada por una investigación del Washington Post. La policía de Nueva Orleans utilizó una red privada de más de 200 cámaras de vigilancia y tecnología de reconocimiento facial para vigilar constantemente las calles públicas, sin supervisión y a pesar de una ordenanza municipal de 2022 que limitaba el uso del reconocimiento facial por parte de la policía. La tecnología fue proporcionada por la organización sin fines de lucro Project NOLA, que opera desde la Universidad de Nueva Orleans. La investigación del Post afirmó que este método de vigilancia "no tiene precedentes conocidos en ninguna gran ciudad estadounidense que pueda violar las restricciones municipales en torno al uso de esta tecnología".