Incidentes Asociados
El viceministro de Régimen Interior, Jhonny Aguilera, confirmó que se desbarató una organización criminal que, con inteligencia artificial, usaba la voz del ministro de Educación para estafar. Los antisociales operaban desde la cárcel de San Roque, en Chuquisaca.
“Hemos logrado el secuestro de los números de celular, ahí encontramos las transferencias de por lo menos 19 víctimas; las cifras, indudablemente, varían; pero hoy podemos decir que las cuatro personas que se encuentran cumpliendo detención preventiva por la estrategia de ofrecer empleos a nombre del Ministerio de Educación, por lo menos, habían logrado recolectar Bs 5 millones”, reveló Aguilera.
De acuerdo con Aguilera, la organización criminal estaba compuesta por siete personas y para cometer sus ilícitos, clonaron la voz del ministro de Educación, Omar Véliz, con ayuda de inteligencia artificial, con lo que captaban a sus víctimas.
En un inicio difundían mensajes por redes sociales, como Tik Tok y Facebook, ofreciendo espacios laborales. Ponían como referencia una línea de WhatsApp (60302325) y una persona, que se identificada como Luis Mendieta, aseguraba que era el director de Recursos Humanos del Ministerio de Educación.
Para que las personas creyeran el ofrecimiento, empleaban la voz clonada del ministro para “llamar a los interesados”. Con el fin de concretar la contratación se pedía “un pago inicial de Bs 3.500, que se realizaba por medio de QR”.
“La prueba de la entrega de este dinero por el ítem era precisamente esta llamada, que efectuaba supuestamente el señor ministro”, relató Aguilera.
Hasta el momento, se identificaron a cinco integrantes de la organización criminal: Vilma C.C., Luis G.C. y Alfredo Ch. S. (28), los tres presos, los últimos dos en el penal de San Roque de Chuquisaca, además de Jackelin A.M. y Mariana A.S.
Alfredo Ch. S. (28) era el que clonaba la voz del ministro, con un equipo celular, que pudo introducir al penal.
En tanto que Jackelin A.M. y Mariana A.S. captaban a personas en situación de calle para que abrieran las cuentas en los bancos, a cambio de un pago de Bs 300.
Los integrantes de la organización son acusados de: estafa, concusión, agravación por víctimas múltiples, acción delictuosa y organización criminal.
Tras la revelación de los ilícitos y en una audiencia cautelar, Alfredo Ch. S. (28) fue trasladado al penal de Chonchocoro de La Paz.