Incidentes Asociados
La primera ministra de Italia, Giorgia Meloni, está reclamando 100.000 euros (90.88.800 rupias) en daños y perjuicios tras la aparición de vídeos pornográficos deepfake en los que aparecía ella y que circularon por Internet. Los investigadores han revelado que dos personas generaron material pornográfico de Meloni superponiendo su rostro al cuerpo de otra persona y difundiéndolo posteriormente en Internet. Los acusados, un hombre de 40 años y su padre de 73, se enfrentan a cargos de difamación, según la BBC.
Las autoridades policiales pudieron rastrear a los perpetradores monitoreando el teléfono inteligente utilizado para cargar los videos ilícitos. Cabe destacar que el cuestionado video deepfake es anterior a la asunción de Meloni como primer ministro en 2022.
En Italia, ciertos casos de difamación conllevan implicaciones penales, que pueden resultar en prisión. Meloni tiene previsto prestar testimonio ante el tribunal el 2 de julio. La acusación formal alega que los videos se subieron a un sitio web pornográfico en los EE. UU. y acumularon "millones de visitas" durante varios meses.
Si bien el equipo legal del primer ministro italiano describe la demanda por daños y perjuicios como "simbólica", afirman que Meloni tiene la intención de destinar la suma total a "apoyar a las mujeres que han sido víctimas de violencia masculina". Maria Giulia Marongiu, asesora legal de Meloni, enfatizó que la demanda de compensación tiene como objetivo "alentar a las mujeres sometidas a tales abusos de poder a no dudar en emprender acciones legales".
Un deepfake es un tipo de medio sintético que emplea inteligencia artificial para manipular o fabricar contenido visual y auditivo, a menudo con intenciones maliciosas.
El término "deepfake" se originó a fines de 2017, según el MIT, cuando un usuario de Reddit con el mismo seudónimo estableció una plataforma para compartir contenido pornográfico creado con tecnología de intercambio de rostros de código abierto. El deepfake aprovecha la inteligencia artificial, específicamente el aprendizaje profundo, para fabricar imágenes o videos que retratan eventos ficticios. Los avances tecnológicos han hecho que los deepfakes sean cada vez más realistas y frecuentes.
Los deepfakes representan una amenaza importante para la confianza y la veracidad del público. Sirven como potentes instrumentos para difundir información errónea, distorsionar el sentimiento público y empañar reputaciones al generar grabaciones de audio y video convincentes que muestran a personas realizando acciones que nunca realizaron. Numerosos líderes mundiales han expresado su aprensión con respecto a la creciente proliferación de deepfakes.