Incidentes Asociados

Los autos totalmente automatizados no beben y conducen, no se quedan dormidos al volante, no envían mensajes de texto, no hablan por teléfono ni se maquillan mientras conducen. Con sus sensores y procesadores, navegan por las carreteras sin ninguna de estas fallas humanas que pueden provocar accidentes.
Pero hay algo que los autos sin conductor aún no manejan muy bien: lo inesperado. El cerebro humano sigue siendo mejor que cualquier computadora para tomar decisiones ante eventos repentinos e imprevistos en la carretera: un niño corriendo hacia la calle, un ciclista que se desvía bruscamente o la rama de un árbol caído.
Aquí hay cinco situaciones que, al menos por ahora, a menudo confunden a los autos sin conductor y a los ingenieros que trabajan en ellos.